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 Solteros para el Señor

 Hay muchas formas dignas de seguir al Señor, y la mayoría de los cristianos están llamados al servicio fiel en el matrimonio y la vida familiar. Al escoger no casarse, los hermanos en los Siervos de la Palabra están libres para dedicar tiempo, energía y compromiso que típicamente se inivierten en la vida de la familia a otros servicios y misiones tan terriblemente necesitados para difundir el Evangelio. Cristo mismo es nuestro principal ejemplo de uno cuyo llamado correspondió con la especial libertad posible en la vida de soltería y devoción. A esta vida la llamamos "vivir solteros  para el Señor". Hacemos esto viviendo una vida común, teniendo en común nuestros recursos, pero sobre todo, viviendo con un corazón indiviso por el Señor y su reino.

 

Una vida en común

El cuerpo de Cristo manifestado en Pentecostés fue muy claramente una comunidad de creyentes que compartían una vida en común. Se servían unos a otros, oraban y daban culto juntos, y, lo más importante de todo, promovieron la fe a para otros cristianos que vivían en un mundo hostil.

Los Siervos de la Palabra comparten su vida cotidiana en la misma forma. La oración es una prioridad