El Llamado

"En respuesta a la sobreabundante gracia del regalo de Dios, nos ofrecemos para amar al Señor con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas y consagrando nuestras vidas para su servicio."

(De la Alianza de los Siervos de la Palabra)

En el evangelio, un joven busca a Jesús para aprender de él el camino a la vida eterna. La respuesta del Señor fue una invitación a dar una respuesta personal, a ir, vender todo y seguirlo. Los Siervos de la Palabra comenzaron con un llamado similar. Hace más de 30 años, un grupo de jóvenes, movidos por el Espíritu Santo, se unió con una vision común de una vida de servicio a Dios; vivida en sencillez y en comunidad. Muchos otros se nos han unido, y hoy nuestra respuesta colectiva al llamado de Dios es nuestra vida común en los Siervos de la Palabra.

Los hermanos se unen a los Siervos de la Palabra por una convicción cuidadosamente considerada de que ellos están llamados a ser uno de los siervos de Dios. Nuestras vidas no nos pertenecen, le pertenecen a Dios. Como una respuesta de lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo, hemos consagrado nuestras vidas a él. Deseamos ver su nombre glorificado, ser mensajeros de la salvación que él ofrece a todos. (Ver Video de Fernando Ayala)

Para dedicar nuestras energías más plenamente a esta misión, hemos escogido vivir solteros, en comunidad, con sencillez en las posesiones y subordinación personal como nuestro patrón de vida. Es una forma de vida que ha ayudado a cristianos a través de muchos siglos a vivir dedicados a Cristo.